La Investigación Acción, un espacio donde todo tiene un sentido







Gracias a la Investigación-Acción, se pueden lograr de manera simultánea, avances teóricos y cambios sociales. 

Esta aseveración puede sonar utópica, sin embargo, es un principio generador para la concepción de la misma, en tanto que se le busca a la tarea de investigar un "para qué", algo más allá que la mera noción de satisfacción de la propia curiosidad científica o social.

 Para lograrlo, es preciso identificar estrategias de acción que son propuestas e implementadas, para más tarde someterlas a procesos de observación, reflexión y cambio, por lo que es importante recordar que el término de Investigación-Acción como tal, tiene su inicio en 1944 cuando fue formulado por Kurt Lewis, quien buscaba ligar el enfoque experimental de la ciencia social con programas de acción social que respondieran a problemas sociales.



Es por lo anterior, que la Investigación-Acción genera un cambio social y  desarrolla conocimiento educativo sobre la realidad social y/o educativa. Además, esta modalidad de investigación proporciona autonomía y da poder a quienes la realizan (Campos y Madriz, 2015). 

Propiamente en el ámbito educativo, Latorre (2005) establece que “la Investigación-Acción es vista como una indagación práctica realizada por el profesorado, de forma colaborativa, con la finalidad de mejorar su práctica educativa a través de ciclos de acción y reflexión” (p.24).






Como puede verse, es claro desde la formulación de Lewis, y con los consecuentes desarrollos sobre su inicio, que hay una tarea clara y concisa sobre lo que un proceso de esta índole ha de generar, en tanto que se habla del mismo como uno donde se genera un cambio no solamente en quien lo lleva a cabo, sino que el producto del mismo de manera esencial ha de proporcionar un cambio para otros en su realidad inmediata.

Si se quiere con esto, entonces, el proceso lo que promueve, es una forma de cambio constante y de evolución del conocimiento, que no solamente se limita a la consecución de una nota.

Si se quiere, esta manera en que se propone la investigación-acción, se conforma como una especie de "para qué" de la tarea educativa, en donde la persona estudiante, al preguntarse "esto para qué me va a servir" tiene de manera clara y concisa una respuesta que no se limita al abstracto de "un día lo va a saber", para dar paso a un proceso donde la pregunta ni si quiera pueda ser esgrimida como una forma de rebeldia al proceso educativo.


Entiendo el "para qué", pero ¿cómo lo hago?






Es común que existan dificultades para comprender procesos basados en este tipo de premisa, en tanto que son poco ortodoxos y no obedecen a la "lógica" tradicional, por tanto dado que ya leíste la entrada sobre el ABP, es posible que puedas comprender de mejor manera el proceso propio de la Investigación Acción, pues la misma se conforma como la "sombrilla bajo la cual se encuentra cubierto el ABP".

En este sentido, siguiendo a  Latorre (2005),  para lograr un proceso de investigación acción, primero que todo es necesario tener claro que este tipo de procesos requiere de una integración entre la teoría y la práctica, por medio de un proceso dialéctico que permite el alcance de cambios sustanciales en la realidad.

También, es fundamental conocer cuáles son los elementos que conforman este tipo de procesos, entre los cuales cabe destacar: un personaje (o personajes), un fin, una situación inicial, y las relaciones recíprocas entre estos elementos. 






A su vez, hay una serie de sub procesos necesarios para su adecuado desarrollo, que incluyen: identificar la idea general a trabajar, determinar el problema en el contexto, estructurar un plan general y desarrollar las etapas de acción. 

En cuanto al proceso, inicialmente se requiere establecer un diseño preliminar, para posteriormente establecer y delimitar la problemática, con su respectivo análisis.

Seguidamente es necesario elaborar los objetivos que permitirán orientar el trabajo de campo que se desarrolla a continuación. 

Finalmente se lleva a cabo una sistematización del proceso que permita dar cuenta de los resultados obtenidos por medio de esta intervención investigativa en la realidad. 

Estos insumos, resumen a grandes rasgos la esencia de la Investigación-Acción, sin embargo hay muchos más elementos por detallar, especialmente cuando queremos vincular esta metodología con procesos educativos, donde es fundamental conocer muy bien nuestro contexto para poder realizar propuestas pertinentes.



Bibliografía


Campos, J. y Madriz, L (2015). Investigación-acción en contextos educativos. San José, Costa Rica: EUNED. 

Latorre, A. (2005). La investigación-acción: conocer y cambiar la práctica educativa. Barcelona, España: Graó.

 

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